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Dr. Ragukonis y su Equipo:
Les escribo esta carta para expresar mi más sincero agradecimiento. Desde 1996 he sufrido un horrible dolor de espalda. Era tan intenso que no podía ser considerado un simple dolor de espalda. Me sometí a ocho cirugías, algunas de las cuales tardaron más de ocho horas, y nunca olvidaré como me sentía al despertar luego de las intervenciones con tanto dolor que ni podía moverme.
Las cirugías representaron solo la mitad del dolor asociado a lo que llamaban mi “mala espalda”. Recibí una infinidad de inyecciones y me realizaron un sinfín de exámenes, en el intento de identificar la raíz del problema. Estos procedimientos tampoco eran muy placenteros. En el proceso fui visto por varios médicos y sus equipos de trabajo, incluyendo a una infinidad de técnicos del área en varios hospitales y centros quirúrgicos, tanto en Nueva Jersey como en el otro lado del río Hudson.
Después de mi última cirugía en el año 2007, decidí que ya era suficiente para mí. Pensé: “Solo me queda apretar los dientes y soportar el dolor”, aunque sabía que esto sería muy difícil pues el dolor había hecho de mi vida diaria un suplicio. El dolor era tan evidente que se notaba en la expresión de mi cara. Me dije “Ni modo, la vida debe continuar”.
En este punto es donde la historia, y mi vida, comenzaron a mejorar. Yo había escuchado hablar del Dr. Ragukonis y entonces pensé “No tengo nada que perder excepto el dolor en mi espalda. Iré a consultarlo”. Y fue lo mejor que he hecho en mi vida. El Dr. Ragukonis intentó con una inyección pero desafortunadamente, tampoco funcionó. “Bueno”, pensé de nuevo, “Supongo que estoy condenado a sufrir un dolor de espalda por el resto de mi vida”. Fue entonces que el Dr. Ragukonis sugirió un estimulador de médula espinal, del cual yo no tenía ninguna información. Con la ayuda de su equipo y de la compañía Boston Scientific Co., se me explicó el funcionamiento el dispositivo y recibí un DVD muy completo con información sobre el mismo.
Luego de pensarlo bien por un tiempo, decidí someterme al estimulador de prueba. Me dirigí al Paramus Surgical Center y tuve una gran experiencia. El personal estaba altamente capacitado y fue muy amable, sin mencionar que el centro dispone de las instalaciones más agradables y aseadas en las que he estado. Quedé gratamente impresionado. Me implantaron el estimulador casi sin dolor.
El estimulador funcionó como magia. Me sentí excelente (a excepción de un dolor leve). Después de muchos años con dolor de espalda, se me había olvidado lo bien que me podía sentir sin él.
El período de prueba transcurrió tan bien que el Dr. Ragukonis me consideró un buen candidato para un estimulador permanente. Me implantaron el Estimulador de Médula Espinal permanente en marzo de este año (2008). El día de la cirugía estaba asustado pero a la vez ansioso de vivir sin dolor. Todo salió muy bien y ahora puedo afirmar con honestidad que el dolor en mi espalda es muy leve o nulo. Jamás pensé que esto ocurriría.
Gracias al Dr. Ragukonis, quien es mi héroe, y a su maravilloso equipo, mi perspectiva y actitud ante la vida ha cambiado. Ahora espero con ansia días llenos de diversión y libres de dolor, en lugar de preocuparme de cómo sobrevivir hasta el siguiente día.
Mi más sincero agradecimiento a usted Dr. Ragukonis y a su maravilloso equipo.
Atentamente, M.F.
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